Por qué fracasó la PlayStation Classic (¿y merece la pena comprarla?)
Publicado el 31 de agosto de 2026
Por qué fracasó la PlayStation Classic (¿y merece la pena comprarla?)
Lanzada en 2018 para aprovechar la fiebre de las miniconsolas, la versión en miniatura de la PS1 de Sony pronto pasó a ser conocida como el gran fracaso de PlayStation Classic. En lugar de ofrecer un viaje impecable al pasado, los primeros compradores se toparon con un producto a medio gas, lastrado por una emulación deficiente y una confusa selección de regiones para los juegos. Te contamos con detalle qué falló en su lanzamiento y explicamos cómo el soft-modding ha redimido por completo a esta pequeña pieza de hardware a ojos de los coleccionistas actuales.
Un catálogo de juegos decepcionante
Sony prometió veinte títulos que definieron una época, pero la lista final dejó a muchos aficionados rascándose la cabeza. Entre las ausencias más sonadas destacaban pesos pesados como Tomb Raider, Gran Turismo y Crash Bandicoot. Estas ausencias se debieron principalmente a complejos problemas de licencias con terceras compañías y a derechos de música caducados, pero sin estos auténticos vendeconsolas, el catálogo se sentía completamente vacío para cualquiera que buscase revivir finales de los noventa.
Además, la decisión de incluir los mandos digitales originales en lugar de los posteriores pads analógicos condicionó la selección de títulos. Al carecer de mandos de PlayStation Classic con sticks analógicos, Sony no pudo añadir Ape Escape, un aclamado juego de plataformas famoso por requerir obligatoriamente el DualShock para funcionar. Esta limitación de hardware cerró la puerta a varios clásicos en 3D de la etapa final que marcaron los últimos años de vida de la consola.
En lugar de asegurarse RPGs imprescindibles de PS1 como Suikoden II o plataformas de mascotas esenciales como Spyro the Dragon, Sony rellenó los huecos con decisiones desconcertantes. Títulos de puzles como Intelligent Qube y Mr. Driller son buenos juegos, pero difícilmente representan el salto monumental al juego en 3D que abanderó la PlayStation original. Esta deslucida selección de software fue el primer gran detonante del inicial fracaso de PlayStation Classic.
El desastre del framerate: 50Hz PAL frente a 60Hz NTSC
Si la selección de juegos ya era decepcionante, la ejecución técnica de esos títulos resultó desastrosa. En un movimiento que dejó perpleja a la comunidad retro, Sony decidió incluir juegos PAL de PlayStation Classic a 50Hz europeos en nueve de los veinte títulos preinstalados. De manera inexplicable, estas versiones PAL más lentas se distribuyeron a nivel mundial, obligando a jugarlas incluso en las consolas de Norteamérica y Japón.
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Limitaciones de hardware: mandos y alimentación
Si hay un apartado en el que Sony acertó, es en el diseño físico de la microconsola SCPH-1000R. Su carcasa gris en miniatura es una réplica perfecta a escala del 45 % del hardware original, con botones de Reset y Open plenamente funcionales. Por desgracia, los periféricos incluidos en la caja no estuvieron a la misma altura.
Los mandos de PlayStation Classic incluidos son réplicas fieles de los pads digitales SCPH-1080 originales, pero cuentan con unos cables USB frustrantemente cortos de tan solo 1,5 metros. A menos que te sientes pegado a la pantalla, necesitarás alargadores USB simplemente para poder jugar cómodamente desde el sofá. Además, la ausencia de sticks analógicos limita el tipo de juegos en 3D que se sienten naturales de jugar a día de hoy.
La alimentación del dispositivo también causó quebraderos de cabeza a los primeros compradores. Sony no incluyó un adaptador de corriente en la caja, únicamente un cable micro-USB. La consola exige estrictamente una fuente de alimentación de 5V/1A; usar cargadores rápidos modernos estándar o conectarla directamente a los puertos USB del televisor (de menor potencia) solía provocar un parpadeo de la luz roja y errores de arranque.
Curiosamente, los puertos USB ocultaban un secreto que los usuarios más mañosos no tardaron en aprovechar. Al haber dejado Sony activadas las funciones de depuración en el software de fábrica, la comunidad descubrió un menú de emulación oculto. Al conectar ciertos teclados de PC —sobre todo modelos antiguos de Corsair y Logitech— y pulsar la tecla Escape, se podía acceder a los ajustes internos del emulador para configurar manualmente el salto de fotogramas (frameskip) y las regiones de salida.
La redención del soft-modding: Project Eris y AutoBleem
La narrativa en torno al fracaso de PlayStation Classic dio un giro radical apenas unos días después de su estreno. La comunidad scene descubrió rápidamente que Sony se había dejado las claves criptográficas del firmware directamente dentro del propio dispositivo. Esta enorme brecha de seguridad permitió vulnerar la consola de forma casi instantánea, allanando el camino para modificar la PlayStation Classic y liberar su verdadero potencial.
A día de hoy, aplicar un soft-mod a la consola es increíblemente sencillo y no requiere soldaduras ni modificaciones permanentes en la carcasa. Cargando software específico en una memoria USB 2.0 compatible y conectándola en el segundo puerto de mandos, puedes omitir la interfaz de serie por completo. Los dos métodos más populares son (el sucesor de BleemSync) y AutoBleem.